28 enero 2011

Amebas y paramecios 01



¿Qué pasa cuando hace muchas horas que es de noche y tienes ideas? Mierda^^.

(culpa mía es sólo la mitad, he dicho)


27 enero 2011

Desde la ventana 05

"Pasa más de un año desde la última vez que me paré a pensar mirando por la ventana. Dos cero cuatro, hora irlandesa, dos grados que invitan a salir a la puta calle a congelarse de frío, pero de mentira. Pero el ritual es el mismo; dale al play y confía en la música del azar aleatorio, y entre nota y nota absorbe humo y se lo escupes al aire. Así que el tabaco se empieza a quemar, los pulmones, el oído y el cerebro se ponen a trabajar al unísono, a ver qué se les ocurre.

Ante todo, la ventana es distinta. Ahora mismo sí es una ventana, pero de normal es una puerta o un alféizar casi a ras de prao, y lo único que hay delante son árboles, piedras y bichos, nada de edificios y personas. Ésa es la primera diferencia, la que primero me golpea el cerebro. Después viene la ausencia de "ruido". El sonido está por todas partes; pájaros, pasos, neumáticos incluso, pero en general, nada. Pero es más una banda sonora que otra cosa, algo en lo que no te fijarías a no ser que quisieras. Ésta ventana es más tranquila, más abierta, más grande.

Pero ahora mismo (dos veintitrés) es de noche y desde la otra ventana (LA ventana) lo que se ve son luces amarillas, lejos. Y la historia es muy distinta. La música marca el ritmo y las caladas lo subrayan, sin dar ni quitar razón. Y el cerebro se va moviendo, salta de lado a esquina y se piensa a sí mismo. Es difícil explicarlo a la misma velocidad a la que sucede, son cuatrocientas cincuenta y tres chispas de electricidad a cada segundo, que en palabras no sé cómo se traduce. Es una miríada (como si fueran miriápodos) de imágenes entrelazadas, en cuatro palabras.

Detrás de los setos y el cobertizo hay otra casa, con dos ventanas en la segunda planta a las que puedo mirar desde la segura perspectiva de estar medio metro más arriba; señora mayor y estudianta. Y las dos luces están encendidas, ¿qué sucede en esa casa? Lo mismo que en ésta, pero con distinta forma. Me importa cada vez más lo que pasa dentro que lo que pasa fuera (el sueño más que la realidad). Y sobre todo lo que pasará en el horizonte cuando esté al alcance de la mano. Me importa ver los cuervos hablarse por las mañanas, sobrevolando los árboles, limpiarse el pico contra los bordes del tejado, y mirarse de lado. Siempre pienso en cómo siente el frío un pájaro. Seguramente como un dinosaurio, pero con plumas (como un dinosaurio, he dicho).

Y conforme la ceniza aumenta y se despide deshaciéndose en partículas, los pensamientos se vuelven aún más borrosos. Hubo un señor que contaba una noticia; "Hoy, hombre puesto de ácido descubrió que toda materia es sólo energía condensada en lenta vibración; que todos somos una única conciencia experimentándose a sí misma subjetivamente; no hay tal cosa como la muerte, la vida es sólo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos. Y ahora Tom con el tiempo". Así de rápido se puede pasar de una cosa a otra. Pero eso no le quita razón, en realidad.

De repente un cambio sutil en la música, algo que suena a olas de la mar meciéndote (otro señor, que sabe de lo que toca), al sentido distorsionado del oído bajo el agua. Y la sensación de fluidez mental y física, como caminar sobre rayos de sol de invierno. Superfluir y galaxear empiezan a ser dos de mi verbos preferidos. Entre tanto me pregunto por qué en mi camisa de franela aparecen pelos mediorrubios, y sigo fumando delante de las nubes, que de vez en cuanto se apartan y el sol me ofrece su saludo cansado, de haber estado eras brillando. Y todo lo demás empieza a importar realmente poco o nada.

Ya me he pasao de líneas, ¿qué más da?"

Y ya está. Para la próxima ventana igual digo adiósmundocruel y me voy a Marruecos para nunca volver^^.

25 febrero 2009

Volviendo a lo fácil

"Le había resultado desoncertante al principio, la sensación de estar en mitad de la nada absoluta, entre el azul y el blanco infinitos, en aquel desierto helado y sin vida aparente, pero con el lento paso del tiempo había terminado por aburrirse. En aquel páramo lo único que se movía eran los lobos huargo, corriendo infatigables, y había tenido tiempo de sobra para observarlos. Le había llamado la atención la manera en que el primero miraba de vez en cuando hacia atrás, como asegurándose de que los otros avanzaban sin problemas. Por encima del viento y del sonido cortante de los patines metálicos cortando la nieve, podía oírlos respirar con fuerza, veía sus pechos inflarse y desinflarse sin esfuerzo, las zarpas del tamaño de su rostro hundirse y reaparecer una y otra vez entre la nieve."

Es más sencillo escribir cosas así.

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26 noviembre 2008

CXXVII

Ternezas que se le ocurren a uno


"Anhelo, los días de invierno cruel,
Cuando el cielo gris brilla de plomo
Escupiendo, vomitando tempestades sobre mí;
Esos días en que la mañana está dormida
Las gotas suicidas se estrellan contra las hojas,
En que el frío me quema hasta las entrañas
Y el viento se ríe soplando contra mi cara.
Dentro del autobús respiran cincuenta cadáveres
Empañando el cristal, borrando indolentes el paisaje.
Así se va hundiendo lentamente mi sentir
En ese profundo pozo de mierda dentro de mí,
Lleno de esperanzas frustradas, de sueños de mentira
De ilusiones muertas, de “debería haber sentido”,
Pero no.
Tanto sentir se pudre despacio, con calma,
Un poco más cada día y cada palabra
Hasta llegar a ser esa nada a la que abandonarse
Y así soñar bajo la lluvia de invierno,
Con una palabra, un beso, un abrazo.
Al despertar, la lluvia ya ni siquiera duele."

27 junio 2008

Desde la ventana 04

"Son las tres de la mañana (cerotres : cerodos) y acabo de apoyar los codos en la imitación de mármol del alféizar. A los pocos segundos de encender el cigarrillo aparece el Señor-con-Pipa de Enfrente.
Vivo en una “avenida” estrecha, larga, entre dos hileras de edificios de cinco o seis pisos, así que es fácil ver a la gente que vive delante mía (y ellos verme a mí), a través de la ventana. Es un poco retorcido, ir buscando de ventana en ventana una escena para entretenerme mientras consumo un día de mi vida en cuatro minutos.
El Señor-con-Pipa de Enfrente vive un portal más abajo (creo que es el catorce), en el segundo piso. Tiene una especie de terraza, la mitad tapada por una cristalera y una especie de balcón minúsculo con espacio para un cuerpo humano (de pie) y una bombona de butano. Tendrá unos setenta y pico años, y hace al menos cuatro que lo veo salir a la terraza. Casi siempre va con una bata azul oscuro, peluda, de esos tejidos que se desgastan y forman bolitas, y una boina negra. Tiene la cara redonda, la nariz abultada y los labios gruesos, el rostro arrugado y sin afeitar.
No tiene un horario fijo, pero es raro el día en que no lo vea. Se apoya en la barandilla dorado oscuro de metal barato y se queda mirando la calle mientras fuma con una pipa normal y corriente, marrón oscuro y negro (últimamente fuma mucho menos, mira durante más tiempo los coches y las personas pasar de largo). Alguna vez lo he visto tirando papeles a la calle, hablando solo y maldiciendo. Dudo que me haya visto nunca, porque no es normal mirar hacia arriba si vives en un segundo piso.
Cuando lo veo pienso en cómo será vivir a esa edad. No me gusta pensar que llegará un momento en el que lo más interesante que pueda hacer sea mirar por la ventana durante tanto tiempo. Para ese hombre seguramente no haya nada “nuevo”, algo que no haya visto o experimentado. Y si lo hay, seguramente no le apetezca descubrirlo. ¿Qué clase de emoción se siente a los setenta y cinco, ochenta años?

A veces termino el cigarro y me quedo un rato mirándolo, intentando que la música suene muy por encima del ruido de los coches que avanzan sin darse cuenta de nada de lo que sucede sobre sus techos, o de las gaviotas que se posan en los tejados.

En el fondo es algo que no voy a descubrir hasta que tenga setenta y cinco, ochenta años, pero me gusta pensar que el Señor-con-Pipa de Enfrente también piensa en las vidas de toda esa gente que ve (vemos) pasar de largo."



El Señor vive algo más abajo, pero el cielo es más bonito que su cara.


28 abril 2008

El pozo del alemán (y dos)

He añadido una pequeña escena al inicio, lo he podado y le he quitado ese asturiano de mierda que había intentado escribir.

El enlace como siempre, se mete la contraseña, se esperan 45 segundos, se hace click en "Free download", y tal.

http://www.megaupload.com/es/?d=RW8UXBTY



26 febrero 2008

Hm

CXXIII

Amanece un cielo sucio, negro y gris,

Que escupe lluvia contra el asfalto,

Y me despierto abrazado al calor de un sueño;

Abrazado a tu olor, a tu tacto, a tu aliento,

A un hueco vacío bajo las sábanas.

Y los versos suenan a ganas de gritar,

A palabras y silencios en un sueño de humo.


10 enero 2008

El pozo del alemán

Pequeño relato, a medias inspirado en una historia real, a medias una especie de cutremitología asturiana.
Aviso, mi pequeña incursión idiomática no admite críticas, escribí según me suena, y probablemente exagerando.

"Conforme avanzaban el camino se volvía más agreste; recorrían rutas de pastores hacia zonas de pasto para ganado, sobre guijarros y regatos. Después de rodear una ladera escarpada llegaron a una pequeña vega a la sombra de una pared de roca.

La cabaña estaba medio oculta tras un repecho rocoso. Era de la misma peña gris que abundaba en las montañas, pequeña, con el tejado inclinado de sucia teja roja sobre las que reposaban piedras de diversos tamaños. La puerta era de madera negra en dos partes, con un ventanuco de vidrio y remaches de hierro. Cuando Xune se sentó en el banco de piedra que había en la fachada tenía la cara congestionada y sudorosa. La mano izquierda le temblaba."

Ya sabéis el sistema de Megaupload; escribes las letras que aparecen en la imagen, esperas 45 segundos y "Free download".
http://www.megaupload.com/es/?d=BV2G89RC

La imagen, el pozo (seco) de la historia.



05 enero 2008

Desde la ventana 03

"Según la valla luminosa de la farmacia de al lado son las cuatro y poco de la mañana, diecisiete (menos tres, que la valla está estropeada) grados. El aire es muy seco y húmedo, agobia. La luz de las farolas es la de siempre, como los edificios, los coches y el cielo de color gris sucio. Lleno y vacío los pulmones de humo mientras suena “Time tonight” en el mp3. A estas horas y habiendo fumado voy un poco más despacio, los pensamientos son muchos y muy rápidos, pero a la vez las sensaciones son más sutiles. En el edificio de enfrente (portal veintinueve, segundo piso), a través de la ventana del, creo, salón, veo a dos personas sentadas en el sofá, jugando a la PlayStation. Los miro unos segundos, uno de los dos es una chica. La ventana casi siempre tiene la persiana bajada, me fijo un poco más. Y me doy cuenta de que yo casi nunca bajo las persianas en el salón, y suelo dejar abierta la ventana. Se me viene a la cabeza “La ventana indiscreta”, pero en seguida termino el cigarillo y me concentro en la música. Cuando se acercan los últimos cuarenta segundos empiezo a reírme. No es tan escandaloso como una carcajada; es sólo algo más que una sonrisa.
Una hora más tarde todo está igual que como lo dejé antes de irme a bucear en YouTube; la misma temperatura, la misma luz, incluso la misma pareja aporreando los mandos de la videoconsola. Enciendo otro cigarro y empiezo a escuchar “Castles made of sand”. Sólo se me ocurre pensar que en realidad no entiendo lo que es la música, es un lenguaje que me resulta totalmente ajeno, me desconcierta. Aun así es maravillosa.
Los pensamientos se esfuman en cuanto cierro la ventana, cuando me concentro en no tropezar a oscuras."

25 noviembre 2007

Sweet dreams

CXXII

Escribo versos de mierda sobre el frío cristal
Y tú observas quieta y muda cómo nacen
Palabras que viven entre sueño y humo,
Que quieren morir susurradas en tus labios.
Pero quién eres tú, inmóvil y hermosa en sueños,
Sino una imagen callada que se refleja en el espejo,
Mil palabras mudas y a veces una voz al otro lado;
Mi eterna y dulce quimera de miradas y sonrisas.





El dibujo es cosa de http://www.luisnct.com/.

30 octubre 2007

Desde la ventana 02

"La piel de mis brazos se eriza en cuanto me apoyo sobre el mármol del alféizar, evidenciando la diferencia entre estar leyendo en el sofá, tapado con una manta de Ikea, y fumar un cigarrillo a la una y veinte de la madrugada. Me gusta esa sensación, de todas formas.
Los coches forman una fila curva junto a las aceras, sobre el asfalto mojado por los servicios de limpieza municipales (buena forma de gastar agua, se me ocurre), con la luz anaranjada de las farolas rebotando sobre la carrocería metalizada. Esa misma luz le otorga cierto tono irreal al familiar paisaje que se ve desde la ventana. Siempre me ha llamado la atención, lo diferente que puede ser un mismo lugar en función de si es de día o de noche. Desde que oscurece, y más aún cuando no hay nadie en la calle, todo parece distinto, ajeno y subversivo, como sacado de una mala película de serie negra.
Cuando la canción que escucho en el iPod termina me doy cuenta de que hay un relativo silencio en la calle, exceptuando el ronroneo de un aparato de aire acondicionado, o algo así, que no sé de dónde proviene (creo que es algo que nunca averiguaré). En el edificio de en frente hay sólo un par de luces encendidas que se distinguen detrás de las persianas o las cortinas. El cristal de otra ventana refleja lo que pasa en la farmacia que hay al lado de mi portal; una mujer (quizá una chica, no podría decir qué edad tiene) baja y delgada se mueve de un lado para otro con la bata blanca puesta. Creo que es morena y lleva gafas.
El eco de unos tacones al final de la calle me obliga a centrar la atención en una pareja que camina rápido cuesta arriba. Él, alto y ancho de hombros, con el pelo encanecido y un abrigo largo de color oscuro; ella sólo un poco más baja, de melena rubio teñido poco más debajo de los hombros y enfundada en una gabardina blanca. Agudizo el oído, tratando de escuchar lo que están diciendo. Pese a que no se han parado gesticulan mucho, se señalan y ella cruza los brazos. Capto muy pocas palabras (“tú, ayer, por qué, importa, tonterías”…), pero conforme llegan a estar justo en frente de mí empiezo a hilar una pequeña historia, según interpreto la forma en que hablan, se miran y caminan: Él se ha enfadado porque no quería haber ido a aquella cena con los amigos de ella, ella le recrimina su falta de atención y las fiestas con sus amigos del trabajo. Me doy cuenta de que ya casi se están escapando de mi vista, el pequeño teatro que se había improvisado en mi imaginación se deshace y me centro en no hacer ruido al cerrar la ventana. Se me ocurre lo difícil que es analizar o entender algo que no se ha vivido en primera persona mientras camino a oscuras por el pasillo, el hecho de poder comprender una situación pese a que nunca haya vivido algo parecido. Sin quererlo, concibo mucho de lo que percibo a través de asociaciones inexplicables de información de todo tipo, sin contar en absoluto con ninguna experiencia concreta, simplemente uniendo trozos de cosas que he visto, leído o escuchado. Me vuelvo a tumbar en el sofá y todo esto se ha convertido en un pensamiento inútil, en una paranoia sin sentido ni importancia."

26 octubre 2007

Versos de usar y tirar

CXVIII

Qué absurdo encontrarte en cada simple palabra
Como un fantasma que yerra en pensamientos;
Qué difícil tener siempre tu voz y tu sonrisa
En la imaginación, y soñar que despierto
A tu lado mudo y sordo para poder sólo
Mirarte y sentir que me acarician tus labios.
Encuentro sueños preciosos hablando
Con tu sombra, sonrío estúpido y construyo
Un largo abrazo bajo la lluvia que cae
En una ciudad donde sólo existen tú y yo;
Entonces despierto y ya no estás ahí, Permanece
Sólo tu rostro de tinta y papel, de versos y palabras.


CXX

Llueve frío contra el suelo gris, persisten
En mi mente tus palabras, una y otra vez,
Mientras escupo humo y versos grises
Sobre una fotografía en blanco y negro,
Sobre esa mirada tuya tan ajena y gris,
Sobre tus suaves labios entreabiertos;
De ellos escapan palabras que se
Escriben en un silencio de verso y sueño,
De ti, de todo y de nada.




Y tal. La imagen, cosa de Adeaina, buscadla en deviantart.com.

14 octubre 2007

Retazos 07

Éste texto está relacionado con el Retazo 04, echadle un ojo si queréis entenderlo un poco.

"- Pilla- dijo David, ofreciéndole una jarra llena de cerveza. Víctor colgó la cazadora y bebió un trago, brindó con su amigo y volvió a beber. Se sentaron en los taburetes, con una diminuta mesa entre ambos y la espalda apoyada en la pared de piedra. No había mucha gente en el pequeño bar del casco antiguo, no más de diez o quince personas. La luz suave procedía de unas lámparas en el techo, en forma de caldero llameante. Era casi anaranjada, sutil y muy acorde con la música que sonaba en aquel momento, una pieza instrumental con apenas una guitarra y algo de percusión. Las paredes estaban pintadas a semejanza de una mazmorra, con rejas y piedras sobre la madera de contrachapado. En el techo había infinidad de hueveras a modo de aislante acústico, pero nadie se creía que funcionasen realmente.
- Mira, mira, mírale la cara a Borja- dijo David entre carcajadas, señalando con la cabeza a otro de sus amigos, que se inclinaba sobre el futbolín y tenía la mirada fijada en la bola negra llena de muescas.
- Ya verás, si va a acabar pasando por debajo- Víctor sonrió, bebió otro trago y siguió fumando. La conversación con David continuó por los mismos derroteros de casi siempre: trabajo, clases, música, colegas, tías… A Víctor no le gustaba pensar en ello como una rutina; no es que siempre hablasen de lo mismo, pero percibía una pauta. Tampoco le importaba, le resultaba agradable poder apagar la luz en su cerebro y hablar sin pensar demasiado.
Siguieron bebiendo, hablando y fumando hasta que encontraron el color del fondo de la jarra.
- ¿Otra?- sonrió Víctor.
- Es una pregunta retórica, ¿no?- replicó David mientras se ajustaba las gafas a la nariz. A Víctor se le vino a la cabeza la cantidad de veces que le había visto aquel gesto. La barra estaba casi vacía, exceptuando a los borrachos de siempre. Víctor saludó a un par de ellos, con los que había congeniado a lo largo de los meses. Pidió más cerveza y se paró, preguntó el resultado y se dirigió hacia David. Cuando estaba a un paso de sentarse levantó la cabeza para ver quién entraba por la puerta.
Hacía casi cuatro meses que no sabía nada de ella, pero su felina silueta de metro setenta seguía siendo inconfundible.
- Pasa la birra y siéntate, anda- gruñó David dándole una palmada en la espalda. Víctor se sentó sin apartar la mirada. Andrea acababa de entrar de la mano de un tío que no él no conocía en SU bar. Estaba totalmente en blanco, y aquella sensación le incomodaba como pocas.
- ¿Qué coño hace ella aquí?- preguntó David sin molestarse en bajar la voz. Por suerte ella estaba demasiado lejos y la música se había vuelto algo más rockera (“God save the queen”, pensó Víctor).
- Y yo qué sé. No sabía nada de ella desde que se piró de mi casa- murmuró Víctor, aun incapaz de apartar la mirada; Andrea se estaba quitando la bufanda. Intentó calcular cuántas veces había recorrido aquel cuello de piel clara, cuántas veces lo había besado.
- Por mí que le jodan, cosa que no dudo. ¿Te has fijado qué pintas de machote lleva ese?- a David se le escapó la risa. Víctor desvió la mirada hacia el que iba con ella, un tipo alto de media melena que tenía la camiseta de marca a punto de reventar sobre los músculos del cuello y los brazos-. ¿Ella sabía que te pasas siempre por aquí?
- No. Creo que ni siquiera le había hablado de este sitio.
- Bueno, es una putada de coincidencia, pero nah, pasa de todo. ¿Echamos un futbolín?- señaló a sus amigos, que acababan de terminar una partida.
- Qué va. Líate otro, venga- gruñó Víctor.
La había llamado tantas veces que no recordaba la cantidad exacta. En aquel momento, observándola, se preguntó si debía haber ido a su casa o a su trabajo en busca de algo que explicase aquel silencio repentino. Nunca se le había dado bien interpretar las indirectas.
El tipo se levantó y se acercó con pasos largos y una sonrisa de autoconfianza absoluta hasta la barra. Víctor lo siguió con la mirada, controlando la necesidad de levantarse y pegarle un puñetazo.
- No te rayes, joder- David le apretó el hombro.
- No me rayo. Me sorprende que esté con un tío así, pero me da igual- soltó Víctor sin pensar. Era fácil imaginarse a aquel tipo como un cabrón narcisista, obsesivo y violento, alejarlo de ella y fingir que no había pasado noches enteras esperando a que Andrea diese alguna señal de vida.
- Venga, pero si estabas que no cagabas. No sé tú, pero yo me acercaría a preguntarle cómo está- dijo David con voz suave. Cuando forzaba así la voz era difícil no hacer caso en sus consejos. Víctor no contestó.
Los pensamientos se atropellaban en su cabeza, un simple “Hola, ¿qué tal?” se convertía en un millón de posibilidades, desde una de sus preciosas sonrisas a una mirada fría y desagradable. Había tardado algo de tiempo en comprenderlo, pero al final se había dado cuenta de que Andrea le había dejado porque, para ella, él sólo suponía algo de sexo, café, tabaco, libros, cine y música. Le hubiera gustado escuchar por teléfono el típico “no estaba preparada, estoy en un momento de mi vida que…”, aunque sólo fuese para quedarse tranquilo. Y ahora la tenía a escasos diez metros, encendiendo un cigarrillo después de humedecerlo el filtro con los labios.
Mientras ella exhalaba el humo y miraba hacia la barra sus ojos se encontraron con los de Víctor. Él sabía lo imperturbable que Andrea podía llegar a ser, pero casi disfrutó con el gesto de sorpresa que le estremeció el rostro. Mantuvo, aun así, la mirada, hasta que al cabo de un segundo el tipo se sentó otra vez junto a ella, con una cerveza en cada mano. Víctor siguió observando; Andrea le miraba de reojo de vez en cuando, y la conocía lo bastante bien como para saber que aquella forma de gesticular y de fumar un cigarrillo tras otro sólo indicaba lo nerviosa que estaba.
- Caga pa’ ella…- canturreó David mientras mediaba la jarra de un trago-. No sé, yo no le haría ni caso. Te dejó tirado y ahora ni te saluda. No creo que le importes mucho a una persona que te trata así- simplificó David. Víctor pensaba en cómo explicarle lo que habían significado todas aquellas noches con Andrea, pero no encontraba una sola palabra para hacerlo.
- A quién coño le importa, ¿eh?- gruñó de nuevo. David cambió de tema con rapidez, las jarras se vaciaron un par de veces más y el cenicero acabó a rebosar de colillas. Los minutos fueron saltando de canción en canción, pero a Víctor no le abandonaba aquella desagradable sensación en el pecho, semejante a una punzada en el corazón.

Víctor se cerró la bragueta y se puso la cazadora, se despidió con la mano de la camarera y le tendió el mechero a David mientras salían por la puerta. Se fijó en que Andrea ya no estaba allí, en la mesa junto a la salida. Durante un momento lamentó no haberse acercado a saludarla. Pero en el fondo ya casi le daba igual.
- Qué frío, joder- protestó David en cuanto atravesó la puerta. Las madrugadas lluviosas de noviembre no le gustaban mucho.
- Quejica…- sonrió Víctor-. Te llamo mañana y miramos lo del cine, ¿eh? Y devuélveme el mechero, joder- su sonrisa se hizo más amplia.
- Venga, ya te veo- David metió las manos en los bolsillos y descendió por la calle con soportales y adoquines azul oscuro.
- Víctor…- susurró una voz. Él se pasó la mano por el pelo y suspiró, se dio la vuelta lentamente. Clavó la mirada en los ojos verdes de Andrea-. Hola- Víctor se preguntó por qué una sola palabra lo había dejado mudo-. ¿Qué es de tu vida?- ella trató de sonreír y sacudirse la tensión.
Víctor recordó la letra de una canción, “¿Qué es de tu vida?, me alegro de verte, solo como nunca, solo como siempre”."

21 septiembre 2007

La dama de la blanca luna

Cosa vieja, pero que no hace mucho que un caballero castellano (visitar su blog, La cultura como nunca habías...oído, no hace daño, antes al contrario) lo leyó en su programa de radio (descarguen en: http://www.sendspace.com/file/le29dl) y a servidor le hizo bastante ilusión. A la foto, cortesía de la bella Paranoic Asphyxia, sólo hay que añadirle algo de pelo.


"La vi por primera vez hace unos meses. No sé cuántos, pero la vi. La vi, radiante, pálida, como un ángel etéreo que apenas rozaba el asfalto al caminar. Aún estaba sentado sobre la acera, intentando incorporarme. La explosión del depósito de gasolina me había lanzado contra la ventana de un café. Creo que tenía algunas astillas de vidrio clavadas en la espalda, a través de la americana y la camisa.
Los médicos dicen que estaba conmocionado, que fue una alucinación debida a un traumatismo craneal leve. Pero la vi."

03 agosto 2007

Noche en la playa

CXV (Ainhoa)

"Ya ni sé por qué te escribo tantos versos de mierda
Si sólo es por buscarle palabras a este sinsentido,
A creer cada noche que quizá despierte a tu lado,
Enredado a ti, y te vea abrir los ojos con una sonrisa.
Eres como un tenue sabor en la punta de los labios,
La promesa de un beso, de un abrazo y una conversación
Que no termine mientras dure un lento paseo bajo la lluvia;
Pareces tan perfecta, tan lejana y aun así tan mía
Que me asusta pensar en sostenerte una sola mirada
Y aun así imagino cada noche tu rostro, tus ojos,
El tacto de tu piel y de tus labios; imagino mis manos
Aferrando tu cintura, dispuestas a no soltarte nunca,
Y me vuelvo loco, dejando correr la luna sobre mi cabeza,
La tinta sobre el papel y la ceniza sobre la arena."


Pues eso, el producto de una noche pasada en la playa de la foto.




12 junio 2007

Habitación 102

"El olor de los cubos de basura le golpeó al detener el coche y abrir la puerta. Se forzó a respirar por la boca durante unos segundos, mientras sacaba la bolsa deportiva que llevaba en el maletero. Se la colgó al hombro, sobre la gabardina pasada de moda, e inició el ascenso por unos escalones de piedra que conducían al caserón. “Motel Dickinson”, rezaba la pintura desconchada del cartel junto a los setos. Dos lámparas rústicas arrojaban luz sobre el porche, donde una mecedora se movía al compás de la brisa nocturna. Oprimió el timbre durante un segundo, en cuanto la puerta se abrió con un tenue crujido, se arrepintió de no haber seguido conduciendo.
- ¿Sí?- dijo una mujer al otro lado, sesentona y rechoncha. "

Inicio de un relato que voy a presentar al 11º Taller Literario de la Semana Negra de Gijón. Vuelvo a dejarlo, por su extensión, en MegaUpload; ya sabéis, introducís el código, esperáis a que termine el tiempo y le dais a Free Download.
Y criticáis, claro.

http://www.megaupload.com/es/?d=T7BU171E

08 mayo 2007

Sueños y agujas

CIII (Ainhoa)

"Mis dedos se enredan en sueños entre las nubes de tu pelo,
Me pierdo en su fragancia onírica, me embriago de
Tu piel y me pierdo en tus labios de humo y palabras.
Me asusto al pensar en ti, pero sonrío al soñarte, y
Se me desboca la imaginación, y me encanta (me encantas).
Te encuentro en cada acorde, en cada verso y en todas
Las miradas que imagino a oscuras, con una sonrisa
Siempre y sólo para mí, y espero el día en que esa sonrisa,
Y esos labios, sean míos."



CVI (Ruth)

"Hace tanto tiempo que no me acuerdo de hacerte sonreír
Que casi se me olvida cómo es imaginar tu sonrisa,
Encerrada en esos ojos grises, oscuros pozos de lágrimas
De pena viva, besados por tus labios de agujas crueles.
Y con tu sonrisa viene una habitación en silencio,
Abierta a un amanecer plomizo y frío, donde sólo
Existe tu mano, tu rostro, tus labios; donde el reloj
Se pierde en anillos de humo gris como tus ojos."


Bla, bla, bla. Sigo sin saber cómo se riman las palabras. La foto es "RainMan", del señor sem404 (buscadle en Deviantart, es muy bueno).

16 abril 2007

Victoria

"La había visto por primera vez cuando tenía doce años, e incluso entonces supo que se había enamorado. Casi dos metros y medio de mármol de dos mil doscientos años de antigüedad se alzaban orgullosos frente a su escasa altura en forma de imponente mujer alada, con el húmedo chitón y el manto que ceñía su figura esbelta iluminados por los focos blanquecinos del Louvre.
En aquel momento, ya lejano, casi pudo imaginar un rostro sobre la cicatriz cincelada a golpes en su cuello, de hermosa y pétrea severidad, clavándole una mirada delicada y amorosa.

Julien se sentó en la silla curul de madera apolillada, dejando caer pesadamente su cuerpo. Enterró el rostro entre las manos, cubiertas de polvo blanquecino, agrietadas y duras como el cuero. Las venas corrían gruesas como gusanos verdes bajo la piel del dorso, las uñas estaban sucias y rotas.
Observó el extremo del cincel clavado en el banco de trabajo de madera, desastrado. El mango de la herramienta aún rodaba por el suelo cubierto de periódicos viejos y amarillentos. Julien le dio una patada y se hundió de nuevo. Nunca, nunca, sería capaz de hacerlo."




Sólo es el principio, el resto, pulsando aquí, pero actualizar un par de veces la página hasta que veáis el minicuadro de descarga, la primera vez siempre da error. Ya sabéis, despellejad a discreción.

31 marzo 2007

Desde la ventana 01

"Son las nueve menos veinte y el humo me anega la garganta. Estoy haciendo una pausa mientras devoro un libro que hacía tiempo que esperaba leer. Llevo desde las cinco de la tarde y han caído más de trescientas páginas. Mientras chupo del filtro, cuya base blanca se tiñe de un marrón sucio muy poco saludable, me apoyo en el alféizar de la ventana, de piedra oscura con vetas blancas, cuajado de manchas. El tubo del gas está sucio, cubierto por una película amarillenta de la ceniza que se me cae de vez en cuando. Hace frío (el panel luminoso de la farmacia de al lado marca diez grados centígrados) y el cielo está gris claro. Recorro el familiar paisaje de la calle, observo a la gente que camina y a los coches que circulan esquivando a los estacionados en doble fila, recurriendo con demasiada frecuencia al violento sonido del claxon. Puedo ver quizá a cien, ciento veinte personas. Más de las que nunca llegaré a conocer realmente. Es un pensamiento que a veces me entristece, el mundo es demasiado grande.
Veo pasar una furgoneta de MRW (sobre el techo blanco hay una cifra estampada en azul, “0743”) y me pregunto qué clase de cosas llevará dentro. Una anciana con el pelo muy blanco tira de su carrito de la compra con fuerza mientras las ruedas chocan con las baldosas estriadas de la acera. Por un momento pienso en cómo habrá sido su vida, cuál será su nombre, si le gustará el café con leche y galletas que tomaba mi abuelo todas las mañanas. Otro jirón de ceniza cae en espiral hacia el asfalto lleno de manchas mientras una niña con coletas atraviesa un paso de cebra dando saltos, con su apurada madre unos pasos por detrás, empujando un carricoche. Fumo hasta que la línea anaranjada roza la marca que hay sobre el filtro, ya con un sabor demasiado amargo en la boca. Dirijo una última mirada a la calle, cierro la ventana palpando la pintura desconchada. Apago el cigarillo con un chorro de agua y lo tiro a basura. Camino hasta el sofá y abro el libro. Tras la primera palabra, ya no me preocupan las historias de toda esa gente que camina y conduce a través de mi calle."

Vosotros diréis.

20 marzo 2007

Retazos 06

Fresca, no la terminé ni hace diez minutos. Y con visos de convertirse en un cortometraje.

"Los cigarrillos se agotaban muy despacio, el humo formaba una ancha espiral sobre la cama, viciando el aire cálido. Sus cuerpos, bajo el edredón, estaban enredados, sudorosos, pegados el uno al otro. Respiraban con suavidad, ahogándose en cada calada y sin decirse nada.
- ¿Crees que existe el sexo sin amor? Follar por follar, vaya- preguntó ella, dejando la colilla arrugada en el cenicero de cristal.
- Sí. ¿Cómo llamas a esto, si no?- rió él, dejando que le pellizcase.
- Hablo en serio- una pequeña pausa en la música, muy baja, le dio dramatismo a sus palabras. Él carraspeó.
- Bueno…no sé. Supongo que sí.
- ¿Supones?
- Sí. Pero, ¿a qué viene esto? Yo prefería seguir con el pitillo y en silencio- sonrió.
- Ya, vale, pero es que me dijo Ana esta tarde…
- ¿Piensas en Ana después de que hagamos el amor? Creo que voy a preocuparme- se arriesgó a un nuevo pellizco.
- Joder, que estoy en serio. Es que su novio la dejó porque se había acostado con un tío hace un par de semanas, a lo tonto- ella le miró, mientras él fumaba y lo pensaba un momento.
- No creo que sea tan grave. Es decir, ¿qué es el sexo? Para mí, tiene dos enfoques. Puedes follar simplemente por follar; es placer físico, lo disfrutas y nada más, una hora o dos…
- Exageras un poco, ¿no?
- Es mi promedio, ¿vale?- sonrió-. Pero lo importante es que puedes tener sexo sin compromiso, sólo por el simple placer de tenerlo, de compartir un momento agradable con alguien, casi al azar.
Ella intentó hablar, pero él la acalló con un gesto y dejó caer la ceniza sobre la colilla anterior.
- Ibas a decir que es una postura muy machista, ¿a que sí?- ella asintió-. Para empezar, me parece un comentario fácil y estúpido. Joder, hoy en día una mujer es libre de acostarse con un tío y a la mañana siguiente no dejarle ni el olor en las sábanas, ¿vale? Y lo mismo un hombre. Al que diga lo contrario que le jodan- dio un par de caladas, largas-. Entonces, tenemos el segundo punto de vista. A mí no me parece lo mismo acostarte una noche con un desconocido que hacer el amor con tu novia, o tu novio. Para mí es un nivel de compromiso distinto, aunque básicamente es exactamente lo mismo. Quiero decir, si ligo con una tía en un bar y subo a casa con ella, no voy a fumar abrazado a ella cuando terminemos, ¿sabes lo que te digo? El sexo con alguien a quien amas, si quieres decirlo así, implica algo más que placer físico; cariño, o algo por el estilo- respiró profundamente, fumó otra vez-. Creo que me estoy liando. ¿A qué venía todo esto?
Ella acababa de quedarse dormida sobre su hombro."

Ya sabéis lo que toca.