01 octubre 2006

(Un)Easy to hurt

Llegué a casa a las 4:02 de la mañana. La noche había empezado a las diez en El Delfín. Un café con hielo y Baileys para ir calentando (y un pincho, por supuesto, que las tripas tiran). Fonso, mi hermana, Jess, Angela, Alba y Juli.
Luego cerveza y más cerveza, billar y futbolín en el Entama. Llegan David y Raúl. Más cerveza y vodka con limón en La Caverna de la Bestia. Horas y horas de conversación, de peces chupópteros y la madre que los parió. Viene Rubo, pedimos Queen y nos ponen unos Pecos edulcorados. Sonrisas algo cansadas, carcajadas que vacían los pulmones y nicotina que los pudre. La noche se va quemando lentamente.
De vuelta al Entama, más cerveza, más conversación. Marihuana, y la compañía añadida de un argentino. Cerveza, limón y Nightwish (no importa buscar a una dama más allá de las colinas; ella siempre está más lejos, "Over the hills and far away" duele).
Kebap mientras vuelvo a casa con Fonso y mi hermana pequeña. Promesas, sonrisas y un lunes a la vuelta de la esquina.

Vuelvo a casa, meto las llaves para no hacer ruido. Veo la luz titilante del televisor, azul. Mi padre está acurrucado en una esquina del sofá. Saludo, y voy felizmente a vaciar la vejiga. Se levanta mi hermana mayor, y me dice que vaya a hablar con mi padre. Se me encoje el alma; sus ojos están hinchados y le tiembla la mano mientras sostiene un cigarrillo.
Por fin, me siento en el sofá y recuerdo que habían llevado a la residencia a mi abuelo porque había quedado inconsciente al golpearse la cabeza contra la puerta del coche, sin querer. Se me pasan imágenes fugaces bajo los ojos. Mi corazón alcanza el tamaño de una nuez cuando veo que mi padre tiene un rastro de lágrimas en la mejilla.
- Hola...- susurro. No responde, y se me hace un nudo en la garganta cuando intento preguntar.
- ¿Qué tal gúelito?- me atrevo a decir, un par de segundos más tarde.
- Mal... Nos marchamos a las dos de la residencia.
- Joder...¿y eso?- la nuez se convierte en almendra.
- Al final no se había dado en la cabeza. Le dio un paro cardiaco- se frota el ojo, disimulando. A mí no se me ocurre nada que decir.
- Y, bueno, lo subimos a la residencia y le dieron otros dos ataques.
- Mamá destrozada, ¿no?
- Sí, se marchó hace nada para la cama.
- Pf...¿qué os dijo el médico?
- Que lo habían sedado. Cuando subimos a la habitación estaba inconsciente.
- ¿No lo tienen en la UVI ni nada?
- No. Entró por Urgencias y luego a la habitación.
- Joder...
- Está mal. El me´dico dijo que tenía difícil recuperarse, y que entonces perdería la sensibilidad en el lado derecho.

Mi padre se va a la cama. Le abrazo y le doy un beso en la mejilla. Mis hermanas hacen lo mismo, y él se mete entre las sábanas, intentando no despertar a mi madre, cuyas lágrimas seguramente empaparían la almohada.



Tantas cosas parecen importantes, y en un minuto pueden convertirse en susurros en el viento. Hace un rato pensaba que la vida es un setenta por ciento de dolor, pérdida y nostalgia. Y duele creer que es verdad.
Odio mirar hacia delante.

3 comentarios:

Tiberio dijo...

El dolor forma parte de la vida, y debemos acostumbrarnos a vivir con él. La primera vez siempre es la más dolorosa, pero con el tiempo aprendes a soportarlo mejor.

Debemos buscar el placer, pero es el dolor lo que nos hace mejores.

Anónimo dijo...

Yo creo que querer ser mejores e intentarlo cada día es lo que nos hace mejores. el dolor es solo una parte, no importa el porcentaje, para unos es el 5% y para otros el 95%.

Ahora que lo leo trascrito me suena diferente a como sonaba cuando me lo contaste por telefono... quizás más real. ojalá los médicos tengan que tragarse sus palabras
Myriam

Anónimo dijo...

HAY QUE SUFRIR PARA VALORAR LAA VIDA (DICE MI MADRE) QUE SOBERANAZ ESTUDIPEZ...
(VALE)