03 enero 2007

Retazos 04

"Andrea aferraba a su espalda con fuerza, intentando reprimir sus gemidos, mientras él abrazaba su cintura y enterraba la cabeza entre sus pechos. Se unieron durante la placentera eternidad de un segundo, y al cabo se apartaron lentamente el uno del otro. Quedaron tendidos, desnudos, sobre la cama, con el edredón enredado a los pies, sin decirse nada.
Víctor le tendió un cigarrillo a Andrea tras encenderlo con el suyo, y dejó que el frío de diciembre se colase por la ventana abierta. Víctor se giró, mirando fijamente el cuerpo de Andrea. Ella esbozó una sonrisa y le dio la espalda, dejó que se acercase y se tendiese a su lado, abrazándola.
- ¿Tienes frío?
- No- respondió Andrea, acurrucándose. Cerró los ojos, consciente de que Víctor la miraba con aquella cara de estúpido que ponía siempre. Él se limitó a acariciarle el pelo, desenredando con suavidad los mechones rojo oscuro que salpicaban la melena negra como ala de cuervo.
Se quedaron dormidos mientras los dos cigarrillos a medias se consumían en el cenicero.

Aún no había llegado el amanecer cuando Andrea abrió los ojos y comprobó que el brazo de Víctor estaba aún sobre su cintura. Sus labios alargados se torcieron en una sonrisa mientras pasaba la mano por su barba de varios días, deleitándose en su aspereza. Los ojos grises de Víctor se abrieron muy despacio, enrojecidos y turbios. Se sentó en el borde de la cama, desparramándose la melena castaña por la espalda.
Encendió otro cigarro con avidez, dando largas caladas, y al terminarlo se fue hacia la ducha sin dejar de admirar el cuerpo desnudo de Andrea. Ella misma se coló en la mampara de cristal con una sonrisa, besando a Víctor con presteza, abrazándose a él mientras el agua caliente caía sobre ambos.

Víctor salió del cuarto de baño con una pequeña toalla enrollada en torno a su cintura, con el pelo mojado sobre los hombros y vapor casi emanando de su piel. Empezó a secarse el pelo, apoyado en la pared, mientras Andrea buscaba su ropa interior por el suelo, dándole una hermosa perspectiva a Víctor del tatuaje que corría por la parte derecha de su espalda. Espero a que terminase de ajustar el cinturón de los vaqueros y se arreglase la camiseta.
- ¿Te vas?- le preguntó, casi nervioso.
- Sí.
- Creí que ibas a quedarte. Unos días- ella no respondió, le miró de reojo, suspiró exasperada y se dio media vuelta. Aún no había encontrado el sujetador.
- Mira…creo que es mejor que nos veamos siempre así- Víctor se encogió de hombros-. Sabes, yo no funciono en las relaciones estables. Prefiero…prefiero esto. Verte de vez en cuando, cenar y ver una película contigo, que hagamos el amor y nos duchemos juntos. Pero nada más- Víctor tardó varios segundos en contestar, concentrado en la mirada de los ojos verdes de Andrea, tan súbitamente serios, y el ligero temblor de su labio inferior. Sin embargo no esperó, y se dio media vuelta para seguir buscando su ropa.
Víctor tomó aire, y se acercó lentamente a ella, meditando lo que iba a hacer con cada paso, a punto de batirse en retirada. Sintió el escalofrío de Andrea cuando la tomó suavemente por las caderas, cerrando sus brazos alrededor de sus caderas con delicadeza.
- Dime que no me quieres. Que no quieres que te quieran. Dime que no quieres que me duerma a tu lado cada noche después de quedarnos agotados, que no pasemos horas abrazados bajo la ducha. Dime que no quieres que te despierte cada mañana con un beso. Si es cierto, dímelo- susurró junto a su oreja, lentamente y con voz profunda.
Andrea tembló un momento, y contuvo un sollozo mordiéndose los labios, mientras Víctor le acariciaba el cuello con los suyos.
Entonces ella se dio la vuelta con una lágrima despeñándose por sus mejillas dulces, y dejó que los labios de Víctor encerrasen los suyos durante apenas un segundo eterno. Acarició el rostro que pretendía bebérsela con la mirada, y salió descalza por la puerta con las zapatillas en una mano y su cazadora en la otra, enterrando aquella noche con cada paso."

Otro desvarío más. Me han dicho que el personaje femenino es invisible y que le falta personalidad. Pero a mi me gusta. Ahora la palabra la tenéis vosotros.

2 comentarios:

Alfredo M. Pacheco dijo...

He encontrado algunas redundancias en la narración,a veces repites palabras iguales o muy parecidas. Está bien, pero a lo mejor podrías haberlo pulido un poco. En cuanto al personaje femenino... bueno, puede que tengan razón los que te dicen que es insensible. Digamos que se nota que la historia la ha escrito un tío, jeje. Pero no me puedo quejar, si comprendiese la psicología femenina a la perfección... pues sería como Mel Gibson en "En qué piensan las mujeres", ja ja.
Por favor, las féminas que no se tomen esto a la tremenda, es sólo mi sentido del humor.
Un saludo y sigue escribiendo así.

Dante dijo...

Comentarios como este siempre es un placer recibirlos ^^

La psicología femenina se escapa completamente a mi entendimiento, así que me limito a intentar plasmarla bien asesorado por una señorita.

Gracias, caballero.